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viernes, 8 de mayo de 2015
El Carlismo ante las elecciones del 24 de mayo de 2015
El régimen de facto ha convocado varios procesos electorales para el próximo domingo 24 de mayo de 2015. En todo el territorio español actual habrán de celebrarse elecciones locales (para todos los municipios, cabildos y consejos insulares, y entidades locales de ámbito territorial inferior al municipio; así como para las llamadas Juntas Generales de las Provincias Vascongadas y el Consejo General de Arán). También elecciones autonómicas en las llamadas comunidades autónomas de Aragón, Asturias, Islas Baleares, Islas Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid, Murcia, Navarra, La Rioja y Valencia, y en las ciudades autónomas Ceuta y Melilla.
No se presentan candidaturas tradicionalistas. Sí, en cambio, tradicionalistas en algunas candidaturas, exclusivamente en las elecciones locales.
Como regla general, los carlistas no darán su voto ni prestarán ninguna colaboración a las candidaturas presentadas por partidos políticos o coaliciones de partidos. Se mantendrán completamente al margen de las elecciones autonómicas en curso.
En las elecciones locales, en cambio sí podrán votar y dar su asistencia a aquellas candidaturas independientes que lo merezcan.
La Comunión Tradicionalista ya ha dado parecida consideración a las candidaturas de la Plataforma por Cataluña (PxC) en algunas ocasiones anteriores. Así, por ejemplo, se permitió expresamente apoyarlas en las elecciones autonómicas catalanas de noviembre de 2012 y de 2010, en las generales de noviembre de 2011, o en las locales de mayo de 2011. Si en aquéllas había ya carlistas entre los candidatos de la Plataforma PER Catalunya, para estas elecciones del día 24 sus candidaturas han sido reforzadas por un número considerable de ellos. Lo cual, unido a sus programas y planteamientos, las convierte en receptoras naturales de los votos de los tradicionalistas y de los simpatizantes de la Causa.
Para otros lugares de España, las jefaturas y delegaciones de la Comunión Tradicionalista se encargarán de determinar qué candidaturas independientes son dignas de apoyo en las elecciones locales; siempre con exclusión de aquellas que sirvan de pantalla a grupos o movimientos políticos al margen del Carlismo. En caso de duda, procederá dirigirse a la Secretaría Política de la Comunión.
jueves, 16 de abril de 2015
El marxismo de Podemos (II): el credo comunista
El marxismo, una dogmática monista
Marx,
nacido en 1818, vivió en un mundo dominado por las ideas ilustradas
causantes de la Revolución Francesa que había conmovido todo el
orden social, político y económico de lo que fuera la Cristiandad.
El pensamiento de aquella época, de una parte, daba por
sentado el carácter progresivo, o la evolución perfectiva, de la
historia humana. De otra, creía firmemente en la capacidad racional
del hombre para desentrañar científicamente los secretos de la
historia y explicar, tanto los acontecimientos de épocas pasadas,
como los avatares futuros, que conducirán a la sociedad hacia su
luminosa perfección futura.
Heredera
de una serie de sistemas filosóficos de gran repercusión política,
la obra de Marx pretende superarlos a todos gracias a su insistencia
en la prioridad de la acción sobre la teoría. El fundamento último
de su pensamiento se halla en la doctrina del materialismo
dialéctico,
según el cual la aparente complejidad de lo real se reduce a lo que
llaman experiencia sensible, es decir al contacto activo del hombre
con la naturaleza. No existe realmente nada más que esa relación de
hombre con el mundo material. Al principio, el hombre se enfrenta a
la naturaleza, la conoce y desea satisfacer sus necesidades con lo
que ella ofrece, pero la capta como algo hostil y contrapuesto
a él mismo. Esa relación, que en principio es de oposición, es
superada por el hombre gracias a su acción, o trabajo, del que
resulta, por primera vez, lo que los marxistas llaman una mediación,
o síntesis de contrarios, cuando alcanza los frutos de su trabajo.
Desde el hombre primitivo, que ve la naturaleza como un objeto arisco
y peligroso, hasta el hombre moderno, todo el obrar humano consiste
en operar dialécticamente sobre la naturaleza para satisfacer sus
necesidades, de modo que una y otra se integren de manera progresiva.
La
relación del hombre y la naturaleza no es, pues, estática, sino
evolutiva. La cooperación entre los hombre se hace necesaria, surge
la distribución del trabajo y la distribución de los frutos
obtenidos. Y, sólo sobre eso, se va constituyendo a lo largo de la
historia el aparentemente inextricable conjunto de relaciones
sociales, políticas e ideológicas que ofrece la vida humana de los
tiempos modernos. La teoría central de Marx, llamada materialismo
histórico,
tiene precisamente la pretensión de desentrañar esa maraña de
relaciones sociales, descubrir su esencia y describir la ley
“científica” que rige la historia de toda la humanidad.
La
estructura de cualquier sociedad sólo se entiende si se recurre a
tres niveles
de explicación que, empezando por lo más fundamental,
son las fuerzas productivas, el modo de producción y la
superestructura ideológica. Las fuerzas
productivasde
que dispone cada sociedad (riquezas naturales, conocimientos técnicos
y división social del trabajo) determinan su organización,
o modo de producción:
“el molino a brazo engendra la sociedad feudal, el molino a vapor
la sociedad burguesa o industrial”. Aquí es donde aparece lo más
conocido de la teoría marxista de la sociedad, que se caracteriza
por incluir esencialmente la lucha en toda organización social y por
poner la armonía y la paz sólo al final de la historia, en la
hipotética sociedad en que culminará la historia. Mientras llega
ese momento, el modo
de producción de
la sociedad consta invariablemente de dos clases principales en
eterna contradicción, una dominante y otra sometida. Estas clases se
enfrentan hasta que una revolución violenta acaba con la oposición;
luego, una nueva clase dominante, por acumulación de riquezas,
produce una nueva clase sometida, que hará una nueva revolución, en
cuanto alcance conciencia de la miseria en que vive y de su propio
poder. La sociedad feudal de siervos y señores fue superada por la
revolución burguesa; y la burguesía, causante del modo de
producción capitalista, engendra el proletariado destinado
necesariamente a acabar con ella y a tomar las riendas de la
sociedad, hasta llegar, a través de la dictadura del proletariado, a
la vida armónica del hombre en consonancia con la naturaleza.
Sin
embargo el camino que describe Marx hasta ese logro final exige
destruir, por medio de la violencia revolucionaria, un tercer nivel
de acontecimientos, que surgen junto al modo de producción en toda
sociedad. Se trata de lo que llaman superestructura
ideológica,
que está constituida por el conjunto de ilusiones, o engaños,
creados por la clase dominante, para detener la superación del
enfrentamiento de clases y congelar así el curso necesario de la
historia. Esa superestructura engloba las instituciones jurídicas y
políticas, como el Estado; las filosofías especulativas, que
engañosamente se conforman con buscar la verdad sin cambiar el mundo
con la acción; y la religión, que traslada las contradicciones
reales (es decir, las económicas) a otro mundo, para producir
resignación en la clase oprimida. Esos engaños, siempre favorables
a los intereses de la clase dominante, se llaman alienaciones porque
tratan de perpetuar la separación, o enajenación, de la clase
obrera respecto de los frutos de su trabajo, y de mantener la
división de clases que, al final, desaparecerá cuando la revolución
haya acabado con todas ellas.
Esta
concepción marxista del universo es monista, en cuanto entiende que
toda la realidad se reduce a uno solo de sus aspectos: la materia
entendida como relación productiva del hombre sobre la naturaleza y
las relaciones económicas que de ahí surgen; y declara
intrínsecamente falseadas todas las demás realidades humanas, como
las relaciones sociales, desde la familia al Estado; como todas las
especulaciones ideológicas que exponen concepciones éticas, o
valorativas; como todos los mundos ajenos al mundo material que
describen las religiones. Y el marxismo no se conforma con denunciar
la falsedad que, según él, se da en todo esto, sino que exige su
destrucción práctica por medio de la violencia revolucionaria.
Es,
por otro lado, una concepción del mundo historicista, cientificista
y determinista, porque cree ofrecer las leyes inexorables de la
historia, que llevan desde la primitiva oposición entre el hombre y
la naturaleza, hasta su definitiva supresión en el mundo futuro,
donde desaparecerán las alienaciones, la familia, es Estado, las
ideología y las religiones para dar paso a una humanidad feliz, que
disfrutará armónicamente de la naturaleza sometida a su dominio.
Pero
hasta ese momento, el marxismo concibe el desarrollo histórico como
un enfrentamiento maniqueo entre la clase dominante, que encarna el
mal, y la clase sometida, de cuya acción depende por completo el
repetido proceso revolucionario que llevará hasta la felicidad
última -desde luego sólo terrena- y encarna, por tanto, la
totalidad de lo que podría llamarse el bien. A pesar de que los
marxistas se llenan la boca hablado de ética, no reconocen más
obligación “moral” que la de fomentar la fuerza de la clase
oprimida en aras de la revolución, aunque eso suponga todo tipo de
violencia y de falsedad. En breve sacaremos a la luz el engaño
deliberado, consentido y sistemático que suponen las distintas
tácticas usadas por los marxistas para subir al poder y, en
especial, la táctica de “Podemos”.
José Miguel Gambra
El marxismo de Podemos: un experimento espartaquista (I)
A continuación reproducimos las intervenciones del Prof. José Miguel Gambra Gutiérrez (Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista) en el seminario sobre Podemos.
La pervivencia del marxismo
Algunos
han calificado el fenómeno “Podemos” como producto transitorio
de la televisión que, atenta sólo a los índices de audiencia, ha
dado una fama inmerecida a un grupo de jovenzanos, cuyo prestigio,
como el de cualquier “famoso”, debería difuminarse en cuanto los
medios se cansaran de prestarles atención. Es bien posible también
que no se trate sino de una estrategia de las derechas, para provocar
un miedo que redundaría electoralmente en su beneficio. Sea cual sea
la causa del prestigio adquirido por “Podemos”, quienes previeron
su olvido se han equivocado: “Podemos” ha entrado en la política,
sin que las derechas hayan salido beneficiadas, sino todo lo
contrario. Los votos, dentro del régimen que padecemos,
substancializan por cuatro años lo que sea, por absurdo que sea. No
sin razón Juan Manuel de Prada se quejaba de la política degenerada
por la televisión y su exclusiva atención a los pronósticos de
audiencia.
Y
es que, hoy en día más que nunca, es peligrosísimo jugar a la vez
con la política y los medios de comunicación. En El
bosque animado,
y en otros muchos sitios, Fernández Flores dijo que las moscas
carecen por completo de memoria, hasta el punto de olvidar su propia
identidad. Una mosca topa con un cristal, se da una vuelta y,
olvidado el trastazo, casi instantáneamente vuelve a darse otro
contra el mismo cristal y así, sin recordar ni siquiera si ella es
la que se ha dado el golpe o es otra la que lo ha sufrido, vuelve a
la carga indefinidamente.
Las
generaciones recientes, y no tan recientes, cada vez se parecen más
a las moscas. Su cabeza no retiene nada que no sea inmediato. Tienen,
como la materia de Leibniz, una mens
momentanea seu carens recordatione,
incapaz de de retrotraerse más allá de lo que se les presenta
actualmente. Hoy las nuevas tecnologías, las pantallas reducidas de
los teléfonos, y otros trastos, han logrado sustituir la facultad
humana de la memoria por la memoria de esos aparatos; y la
visión de la realidad, la verdadera experiencia, se ha visto
suplantada por la realidad virtual. Los chicos, y no tan chicos, ni
saben ni les importa lo que puedan enseñarles sus mayores, ni lo que
puedan decir los libros. Se conforman con beber ávidamente las
opiniones de cualquiera, con tal de que queden plasmadas en twitter o
en cualquier otra red.
Así
se explica el olvido del horror marxista. Los poderes de este mundo,
a una con los medios de comunicación y en contra de lo que
racionalmente cabía esperar tras la caída de la URSS, han corrido
un tupido velo sobre sus atrocidades. En la mente de las recientes
generaciones se mantiene incólume el terror del llamado holocausto
nazi. Todavía hoy, no hay día en que los medios no cuenten algo que
mantenga viva la memoria de los seis millones de judíos que -según
dicen- fueron ejecutados en Alemania por ese régimen nefasto. Pero
eso no es nada en comparación a los cien millones de depurados por
los regímenes comunistas de todas las latitudes. Sea que el común
de periodistas no tenga por comparable el asesinato de judíos con el
de campesinos rusos o cubanos, con el de oficiales polacos, con
el de viejos chinos o jóvenes venezolanos; sea que el imperio haya
preferido mantener vivo el temor irreal al nazismo y no a los
peligros reales, con los cuales cabe negociar, el caso es que se ha
hecho olvidar el olor a muerte que acompaña a los regímenes
marxistas sin excepción alguna. Y si se ha perdido la memoria de sus
consecuencias, más todavía se desconoce la podredumbre teórica
esencialmente abocada a ese resultado.
Con
las últimas elecciones, “Podemos” ha saltado del mundo virtual a
la realidad política española. Y, en esa realidad, lo que cuenta no
son los discursos, ni los programas; ni las promesas, ni las
esperanzas e ilusiones, sino lo que está en la cabeza de los jefes
de partido. Porque, al fin y al cabo, el sistema democrático entrega
un poder omnímodo a unos hombres concretos, que llevan a
efecto lo que tienen en su personal caletre, sin limitación externa
alguna.
Por
eso me parece conveniente exponer, con sus propias palabras, lo que,
teórica y tácticamente, mantienen la tetrarquía de “Podemos”.
Para dar a conocer la diversidad de estratos que contiene su
discurso, me veré obligado a vencer el hastío y a presentar las
doctrinas y estrategias de ese marxismo, que otrora todos creímos
felizmente olvidado, pero que, de hecho, hoy sirve inspiración a la
cúpula de “Podemos”. Después demostraré que los propios
mandamases de ese partido se han declarado repetidamente marxistas,
para presentar finalmente las fuentes que inspiran su táctica, en
orden a implantar la dictadura del proletariado, y la manera en que
la están usando.
Fuente aquí.
jueves, 9 de abril de 2015
Acción Sobre el Gobierno
"Acción sobre el Gobierno. - Lo que mueve a la opinión y a las Cámaras alcanza ya al Gobierno, pero es preciso abordarles directamente. Socialistas, comunistas, funcionarios, obreros, comerciantes, nos dan ejemplo. Cuando una ley o un decreto les disgusta o los perjudica, no estiman suficientes las interpelaciones en la Cámara o en el Senado, sino que ellos mismos se dirigen al Poder. Se colocan en masa en las puertas de las alcaldías, de las prefecturas, de los Ministerios; envían a los titulares de la autoridad protestas, comisiones, ultimátums; multiplican las gestiones, incluso las huelgas; asedian y hostigan al Gobierno, que casi siempre termina por ceder a sus instancias. ¿Por qué, en tanto nos lo permita nuestra moral, nuestra dignidad y nuestro amor a la paz, fundado sobre la justicia y la caridad, no los imitaríamos, a fin de borrar de nuestro Código las leyes que, según la enérgica frase de uno de nuestros obispos, nos llevan del laicismo al paganismo?
Cierto es que la obra es inmensa y difícil, pero lo propio de la virtud fuerte es afrontar los obstáculos y desafiar los peligros. Además disponemos de tropas cuyo número y arrojo igualan, por lo menos, al número y arrojo de las otras agrupaciones, puesto que una multitud de cristianos, contando únicamente aquellos que son fervorosos y activos, están impacientes por emprender la lucha. Nuestros cuadros están preparados. Lo que ha faltado demasiado a los católicos hasta ahora es la unidad, la concentración, la armonía, la organización de los esfuerzos. ¿No tendrá abnegación suficiente para formar un cuerpo compacto que trabaje conjuntamente? Se dirá que esta actitud nos expone a contraofensivas sin piedad de nuestros adversarios. No es cierto; en todo caso, ¿a qué calamidades no nos expone la actitud contraria? ¿ Qué porvenir nos espera si, satisfechos de un ligero y artificial detenimiento, nos dormimos?"
De la Declaración de los Cardenales y Arzobispos franceses el 10 de marzo de 1925.
Hasta que, poniendo todo nuestro esfuerzo y vida, se produzca la Restauración del Trono y del Altar, no dudemos en llevar a cabo esa labor a que los cardenales y arzobispos exhortaban a los franceses. Puede parecer que nuestro número hoy sea menor. También lo parecía en otros momentos de la historia. Pero son un puñado de católicos gallardos y valientes los que, sin miedo, guardan la Tradición, enfrentan enemigos espirituales y de carne y hueso, luchan por leyes distintas y, alejados siempre de cualquier tentación de wishful thinking, recobrar lugares.
Cierto es que la obra es inmensa y difícil, pero lo propio de la virtud fuerte es afrontar los obstáculos y desafiar los peligros. Además disponemos de tropas cuyo número y arrojo igualan, por lo menos, al número y arrojo de las otras agrupaciones, puesto que una multitud de cristianos, contando únicamente aquellos que son fervorosos y activos, están impacientes por emprender la lucha. Nuestros cuadros están preparados. Lo que ha faltado demasiado a los católicos hasta ahora es la unidad, la concentración, la armonía, la organización de los esfuerzos. ¿No tendrá abnegación suficiente para formar un cuerpo compacto que trabaje conjuntamente? Se dirá que esta actitud nos expone a contraofensivas sin piedad de nuestros adversarios. No es cierto; en todo caso, ¿a qué calamidades no nos expone la actitud contraria? ¿ Qué porvenir nos espera si, satisfechos de un ligero y artificial detenimiento, nos dormimos?"
De la Declaración de los Cardenales y Arzobispos franceses el 10 de marzo de 1925.
Hasta que, poniendo todo nuestro esfuerzo y vida, se produzca la Restauración del Trono y del Altar, no dudemos en llevar a cabo esa labor a que los cardenales y arzobispos exhortaban a los franceses. Puede parecer que nuestro número hoy sea menor. También lo parecía en otros momentos de la historia. Pero son un puñado de católicos gallardos y valientes los que, sin miedo, guardan la Tradición, enfrentan enemigos espirituales y de carne y hueso, luchan por leyes distintas y, alejados siempre de cualquier tentación de wishful thinking, recobrar lugares.
Último párrafo añadido por AET de Sevilla
viernes, 20 de marzo de 2015
ELECCIONES AL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA 2015
Para el domingo 22 de marzo de 2015 se han convocado elecciones en la llamada «comunidad autónoma de Andalucía», otra creación del fracasado y tortuoso «Estado de las Autonomías», que nada tiene que ver con las regiones históricas de España ni con sus fueros y libertades.
Examinadas las candidaturas presentadas, no hay ninguna que reúna las mínimas condiciones exigibles para otorgarle el voto.
No es la política electoral la única que pueda o deba hacerse (aunque el Carlismo se reserva la posibilidad de utilizarla cuando lo estime oportuno). Hoy toca acometer una inmensa tarea de reconstrucción y regeneración; tarea que por el momento no pasa por las urnas.
Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón
UN MANIFIESTO DE LA A.E.T.
En esta época del año que muchos piensan en elecciones de diferentes partidos políticos la A.E.T. de Sevilla, siguiendo el carácter antipartidista de la Comunión Tradicionalista y no habiendo una formación nuestra que represente la defensa de los verdaderos principios de Dios, Patria, Fueros y Rey legítimo hemos de recordar aquél comunicado que en 1933 daba la Junta Directiva de la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas. Pero esta vez haciendo un enérgico llamado a la abstención, a que ningún joven tradicionalista participe en este sistema que está formado por los partidos políticos y una falsa representación surgida de la Revolución y el Derecho nuevo. En ese 1933 quizá era posible apoyar una formación, hoy por ahora la única opción sana de un tradicionalista es promover y ejercer la abstención. Por eso desde la A.E.T. de Sevilla hacemos un llamado en forma de arenga a todos aquellos universitarios, jóvenes, estudiantes, que con la razón y el corazón llevan con ellos la sana doctrina y aman a su Patria y a su Dios, a que promuevan y ejerciten la abstención.
No obstante dejamos aquí el mensaje al que aludíamos más arriba:
"La
Junta directiva de la Agrupación Escolar Tradicionalista ha hecho
público el siguiente manifiesto: "La Agrupación Escolar
Tradicionalista, ante las próximas elecciones, y aun no creyendo en
e! sufragio inorgánico, y menos que éste sea una solución para los
graves problemas de la nación, alza su voz para que en estos
momentos resuene por todos
los
ámbitos de nuestra Patria como un clarín guerrero, reclamando a
todos los jóvenes
universitarios
de buena voluntad y acendrado patriotismo a que se pongan en pie y se
apresten a la gran batalla que se avecina, y en la cual va a
decidirse algo más que un puñado de actas o la preponderancia de
uno u otro partido, porque va a decidirse si España, empujada por
unos hombres y unos, partidos (a los que ya no es tiempo" de
calificar, porque están ya definitivamente descalificados), ha de
continuar rodando por la rápida pendiente que
a
conduce al envilecimiento y al caos. Nosotros, que somos, por
tradicionalistas, antipolíticos, lanzamos nuestra llamada a la*
juventud universitaria para_ que, unidos todos en este movimiento
nacional, derribemos la caduca utopía marxista, triste y ridículo
retoque extranjerizante con que la masonería trata de ocultar las
puras líneas del glorioso edificio de!
la
verdadera España. En este momento, nosotros creemos que combatir la
revolución por cualquier medio es defender a la Patria, y por; eso
nos lanzamos sin temor a la lueba contra todo lo que, por ser
contrario a su esencia, es la negación de España. Con valentía,
más firmes cada vez en nuestros ideales, nos disponemos a reñir la
batalla que enfrenta, ante las urnaV a la España y a la anti-España;
a sus hijos y a sus verdugos; a los que quieren, entronizando á
Cristo en sus altares, darle, por guardadora de un Dios_, categoría
de Tabernáculo, y a los que casi han conseguido, prohibiendo la
.enseñanza .de la moral cristiana, sumirla, por su pretendida
liberación de conciencias, en vergüenza de lupanar. La Agrupación
Escolar Tradicionalista, al sentirse impulsada a intervenir, en este
movimiento, no lo hace por vocación definida o impulso irreflexivo,
no por ambición o esperanza de medros personales, nada de eso; su
intervención será lo más modesta posible, impulsada por un
sentimiento de piedad hacia España, como el piadoso Samaritano de
quien nos habla el Evangelio se sintió llamado a ser practicante y
enfermero con el pobre herido, a quien encontró desamparado en el
camino de Jericó. Nos encontramos en presencia de una Patria que se
desangra y agoniza bajo los golpes descargados con manos torpes sobre
los principales órganos de su vitalidad, y en presencia de estas
tristes^ realidades nos sentimos estudiantes españoles, como ante
una invasión extranjera de nuestro suelo nos sentiríamos soldados o
guerrilleros. Quien dice Juventud escolar dice optimismo, convivencia
cordial y generosa efusión del corazón; alegría no ajada por los
amargos sinsabores y tristes desengaños de la vida. Esto es nuestro
tesoro, que quisiéramos gozar en toda su plenitud; pero no se nos
permite en los actuales momentos ese goce legítimo, y,
entendedlo bien, si descendemos a la caldeada arena de estas luchas
es porque vemos angustiados que a esos sentimientos nuestros de
optimismo ha substituido, en esta República, calificada por Ortega y
Gasset de "República de agrio perfil", él sentimiento más
antisocial, antieconómico e impolítico que cabe concebir; el
sentimiento de odio rencoroso convertido en norma de. Gobierno desde
las alturas, y clavado, como garra de arpía, en el corazón de las
infelices muchedumbres. Sobre este panorama de odios y rencores, la
juventud universitaria debe sentirse con una augusta misión que
cumplir. Esta no es otra que la de coadyuvar a deshacer esas negras
nubes para que vuelva a brillar el sol resplandeciente de la paz y la
armonía entre el pobre y el rico, el \obrero y el patrono, el
estudiante y el profesor, el Gobierno y el verdadero pueblo, y hasta
el generoso perdón entre todos los españoles. Estas serán las
promesas de unos cuantos hombres de buena voluntad en estas
elecciones; no prometerán, el reparto de tierras, de capitales, de
palacios, como prometieron los caudillos de la revolución en sus
propagandas. Paz y armonía social a esto, sencillamente, aspira en
estos momentos nuestra Agrupación Escolar Tradicionalista; a eso
deben aspirar todos los jóvenes universitarios que sientan latir en
su pecho el patriotismo, y si lo alcanzamos nos felicitaremos
sinceramente, por ir en ello el engrandecimiento de la Patria, y si
tal vez fuéramos derrotados en la lucha también nos felicitaríamos,
porque habríamos caído con la gloria del guerrillero que sucumbe
defendiendo el honor de su bandera.—La
Junta directiva.'"
El entrecomillado corresponde a:
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